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16.03.2017

¿Nulidad o improcedencia del despido de un trabajador en situación de baja médica?

Mediante Sentencia nº 472/2016 del Juzgado de lo Social nº 33 de Barcelona, de fecha 23 de diciembre de 2016, se declara la nulidad de un despido, por constituir una discriminación por razón de discapacidad, cuando el trabajador se encuentra en una situación de incapacidad temporal, en concreto, por un accidente laboral. Esta decisión se basa en la sentencia del TJUE de 1 de diciembre de 2016 (asunto C-395/15), que daba respuesta a una cuestión prejudicial formulada por el Juzgado remitente y que clarificaba el concepto de “discapacidad” en el sentido de la Directiva 2000/78/CE.

Tradicionalmente, la doctrina del Tribunal Supremo había venido entendiendo que dichas situaciones en las que, encontrándose el trabajador enfermo o accidentado, se alegaba como causa del despido disciplinario una genérica e inconcreta "falta de rentabilidad", podían dar lugar a un despido improcedente, descartándose la nulidad, al no considerarse la situación de incapacidad temporal, en sí misma, causa de discriminación a los efectos del artº 14 de la Constitución. Criterio que, a juicio del magistrado-juez del Juzgado Social nº 33, ha generado en la práctica de las relaciones laborales de nuestro país, la convicción de que el empresario podría despedir sin necesidad de causa objetiva o disciplinaria “real” al trabajador enfermo o accidentado, asumiendo el coste económico de la declaración de improcedencia, con la seguridad de que dicho despido no sería calificado de discriminatorio.

Pues bien, la Sentencia del Juzgado de lo Social nº 33, y siguiendo la doctrina sentada en la sentencia del Tribunal Comunitario, indica que el despido del trabajador accidentado, casi dos meses después del accidente, cuando seguía de baja médica, y había informado a la empresa que su reincorporación no sería a corto plazo, constituye una discriminación, directa, por razón de discapacidad; o alternativamente, indirecta, dado que, a la postre y dada la larga duración de su incapacidad, su despido supone una "barrera" al impedir su recuperación y con ella, “su participación plena y efectiva en la vida profesional en igualdad de condiciones con los demás trabajadores”.

Lo que se persigue en este supuesto, con la declaración de nulidad, es sancionar  al empresario que con un despido “genérico” o “sin causa”, estigmatiza una larga enfermedad. No obstante ello, cabe señalar que la sentencia no está pensada para bajas de corta duración o de poca relevancia médica. En estos últimos casos, los despidos sin causa seguirán siendo improcedentes.