09.11.2018

Borrón y cuenta nueva: a partir de mañana 10 de noviembre, el “impuesto de las hipotecas” lo pagarán los bancos

Tres, dos, un@.. ¡reforma!

Tres... (sólo) son los días que ha necesitado el Gobierno español para que entre en vigor una reforma legislativa aprobada en tiempo récord para saciar la indignación popular generada después de que, el pasado martes 06/11/2018, el Pleno de la Sala Tercera del Tribunal Supremo (TS) anunciara su decisión de volver a su criterio interpretativo “clásico”, según el cual el obligado al pago del popularmente conocido como “Impuesto de las hipotecas”, con la Ley vigente, son los prestatarios (los clientes) y no los prestamistas (habitualmente bancos).

Dos... las modificaciones legislativas concretas que contiene el Real Decreto-ley publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de hoy viernes 9 de noviembre, y que serán aplicables a partir de mañana.

En concreto:

  1. Se ha especificado de forma expresa en la Ley que regula el Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados que, “cuando se trate de escrituras de préstamo con garantía hipotecaria, se considerará sujeto pasivo -y, por tanto, obligado al pago del Impuesto- al prestamista” proveyéndose, no obstante, que no se pagará el Impuesto en las operaciones en las que el hipotecante sea, entre otros, una Administración Pública, una entidad sin fines de lucro, una caja de ahorros, la Iglesia Católica o una comunidad religiosa, la Cruz Roja o un partido político; y,
     
  2. Se ha modificado la Ley reguladora del Impuesto sobre Sociedades estableciendo que la deuda tributaria del IAJD que satisfagan los prestamistas -normalmente, bancos-, no se considerará gasto deducible.

Un@... la incógnita que se está intentando resolver en múltiples debates de máximo interés mediático: ¿es imposible recuperar las cantidades ingresadas por prestatarios como consecuencia de operaciones anteriores a la reforma? Sobre este particular, como anunciábamos ayer, en nuestra opinión debemos esperar a conocer el contenido íntegro de la Sentencia dictada el martes por el TS antes de dar una respuesta fundada a la cuestión.

Y es que, siguiendo con el refranero popular que ha inspirado nuestro titular, de toda la vida ya se sabe que “las cosas de Palacio van despacio”.

 

Consulte comentado Real Decreto-ley publicado en el BOE aquí.